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Relación Comercial América Latina- China

Blog Relación Comercial América Latina- China
Relación Comercial  América Latina- China

Elizabeth Sepúlveda Reyes

Septiembre 2018

Resumen

             La emergencia  de China como una potencia mundial y su participación en el comercio mundial, ha sido uno de los fenómenos más relevantes en las relaciones comerciales en todo el mundo.  Este acontecimiento ha tenido implicaciones desde el punto de vista económico, debido a que China se convirtió en un importante socio comercial y destino principal de sus exportaciones de varios países pero al mismo tiempo en un competidor dentro de sus mercados nacionales.

China  se ha convertido en el principal socio comercial para la mayor parte de países de  América Latina, lo que  ha significado el desplazamiento de Estados Unidos y de la Unión Europea como principales socios comerciales de la región,

La relación comercial con América Latina y el Caribe, inicialmente se basó  en las exportaciones latinas de materia prima y recursos naturales hacia China, que posteriormente disminuyeron de manera considerable, y en la actualidad las importaciones chinas han invadido los mercados de América Latina de manera considerable, lo que ha ocasionado un déficit comercial.

En la actualidad China se ha convertido en un importante inversionista dentro de la región, empero la mayoría de sus proyectos no genera encadenamientos productivos con las economías locales donde se instala esta inversión.

 

Palabras clave: América Latina, China, relación comercial, importaciones, exportaciones, crecimiento económico.

 

  1. Introducción

El surgimiento de China en las últimas décadas como una potencia económica a nivel mundial, ha sido motivo de gran interés en todos los ámbitos (académico, económico- político y  cultural). Esta nación se ha convertido en la  década de 2000,  en ser la única  a nivel mundial, en presentar tasas de crecimiento de su PIB anuales promedio superiores a 8% anuales, cuando el promedio de crecimiento de la economía anual es del 1.5%  y de Latinoamérica de 3.65% (  Dussel, 2015).

Este crecimiento  ha impactado el esquema  del comercio mundial, ya que China ha desplazado a Estados Unidos y la Unión Europea como  los principales socios comerciales de varios países entre ellos los que conforman la región latinoamericana.

En la década pasada China se encontraba en pleno crecimiento de su industria y para impulsarlo importó materias primas y recursos naturales de diversas regiones como África y América Latina, la cual  fue  favorecida durante el periodo de expansión china y varios países de la región principalmente de América del Sur, se vieron consolidados como proveedores de petróleo cobre y alimentos. Al mismo tiempo América latina fue y es un gran mercado para los productos chinos.

La relación comercial  entre América Latina inició en 2002 y tuvo su punto más álgido en 2013. Sin embargo se basó en las importaciones latinas  de materias primas y recursos naturales y por parte de China de la exportación de bienes de tecnología media y alta, lo que ha ocasionado déficit en la balanza comercial de varios países de la región en particular con México (Dussel, 2016).

El presente artículo se estructura en tres partes, la primera es una descripción general del origen  del origen del crecimiento de China y su papel en la economía mundial, la segunda parte describe la relación comercial de América Latina y China y finalmente se dan algunas recomendaciones acerca de la actuación de América Latina en  esta relación.

  1. China en la economía mundial

El éxito económico alcanzado por China en los últimos años, tiene como pilar las reformas económicas implantadas a partir de 1978;  estas se aplicaron en un régimen socialista en el que la economía planificada no permitía la inserción del país en la economía mundial. Uno de los factores del éxito económico chino, fue que los cambios se implantaron de manera gradual y paulatina,  aunado a que al inicio de las reformas este país no tenía desequilibrios macroeconómicos. (Álvarez, Sepúlveda 2006)

De acuerdo con Pablo Bustelo (2001), desde el triunfo de la revolución en 1949 hasta 1978 el desarrollo económico de China se basó en la planificación estatal y en una participación considerable del gobierno en la economía, particularmente mediante la creación de empresas estatales en al ámbito industrial y en la creación de comunas para el desarrollo agrícola.

Sin embargo, en 1978 al no haber  alcanzado el nivel de desarrollo económico deseado, el gobierno chino implantó una serie de medidas con el objetivo de lograr un desarrollo  económico, por lo que llevaron a cabo reformas en el marco institucional, en el sector industrial, sector agrícola, y sobre todo la apertura a la inversión extranjera directa (IED) y el comercio exterior  estos dos últimos factores fueron clave en la apertura de China al mundo.

Estas reformas han tenido como resultado las tasas de crecimiento económico que en las últimas décadas  esta nación ha experimentado y  han sido superiores a las del resto del mundo; mientras que en la década de los 90 y la primera de 2000, las tasas de crecimiento mundiales fueron de 2.83% y 2.56% respectivamente, las de América Latina en ese mismo periodo correspondieron a 3.26 y 3.31%, en contraste con las de China de 10.45% y 10.49%  (Dussel, 2015)

Sin embargo el enorme crecimiento que la economía china  ha presentado en las últimas décadas se ha desacelerado  a partir de 2012  registrando tasas inferiores a 10%,  en el año 2016 y hasta el primer trimestre de 2018, sus tasas de crecimiento fluctuaron  entre 6.4% y 6.7% esta tendencia se debe al agotamiento del crédito y el auge de los productos básicos, el financiamiento débil (CEPAL, 2018)

El crecimiento económico presentado por la economía china, ha repercutido en el  Producto Interno Bruto (PIB) mundial, mientras que en  1990 la contribución china al PIB mundial fue de 1.7%, para  el año 2000 representaba  el 3.5%, y en  2010  esta proporción  fue de 9.2%. (Dussel, 2016)

Respecto a su  participación  en las exportaciones e importaciones mundiales,  también esta participación ha aumentado de manera considerable, en 2005 tenía una contribución en las exportaciones mundiales de solo  2%,  para 2014 ya era del 10%. Durante el periodo de 1995 hasta 2014, las exportaciones mundiales hacia China crecieron 14%, mientras que las exportaciones mundiales de China hacia el mundo 15%, convirtiéndose de esta manera en el primer exportador y el segundo mayor importador en todo el planeta  (Dussel, 2015)

En las fases recientes de su desarrollo, China fue uno  de los mayores importadores de materias primas y  componentes, ya que se encontraba en proceso de transformación de su industria,  en la actualidad produce muchos componentes que antes  importaba y se ha convertido en el mayor productor de acero a nivel mundial, y otros productos industriales, como es el caso de los automóviles. Actualmente sustituye muchos de sus insumos con alto componente tecnológico, esta tendencia es impulsada por el plan Made in China lanzado en 2015, cuyo objetivo es fabricar en el país 70% de los componentes utilizados en la fabricación. (CEPAL, 2018)

  1. La relación comercial China América Latina

 El papel de China en la economía mundial, en las últimas décadas ha sido preponderante ya que ha modificado el esquema del comercio mundial, y actualmente se considera el primer  socio comercial de Estados Unidos y  el segundo socio de la Unión Europea después de Estados Unidos.

Para América Latina desde el punto de vista regional, China es el segundo socio comercial después de Estados Unidos, y a su vez América Latina es el cuarto socio comercial de China. Sin embargo para algunos países de la región  como Brasil, Chile y Perú, China representa el primer socio comercial y para otros como es el caso de México y Argentina, se encuentra en segundo lugar. En el marco de esta relación  Estados Unidos ha sido desplazado  como principal socio comercial de la región,  ya que durante el periodo 2001 y hasta 2014, Estados Unidos redujo su participación comercial con América Latina  en 14%, mientras que China la aumentó en 8%. (Dussel, 2016)

La relación comercial se ha intensificado en los últimos años, a pesar de que ambas economías no han tenido el mismo ritmo de crecimiento. China  a inicios de la década de los 70, tenía una tasa de  crecimiento de 6.28%, mientras que América Latina de 5.64%, esta tendencia se ha modificado en los últimos años, tan solo en 2010 China alcanzó 9.3% de crecimiento mientras que América Latina, 4.66%, China partiendo de una tasa anual de 4.65% en los sesenta paso en promedio a una tasa de crecimiento de 10.5%, mientras que en América Latina ha venido disminuyendo hasta alcanzar una tasa promedio de 3.3%, (Dussel, 2015).

La relación comercial entre ambas regiones se ha basado en el comercio especializado y asimétrico, China exporta manufacturas de nivel tecnológico y medio y a la mayoría de los países latinoamericanos exporta a China materias primas o manufacturas vinculadas con materias primas. (CEPAL, 2018   )

Las principales importaciones de América del Sur se centran en productos primarios agrícolas como, soja, cuero, azúcar, petróleo, minerales, semillas, frutos y cobre, mientras que para Centro América y el Caribe, las importaciones fueron de productos con mayor valor agregado como circuitos electrónicos, en comparación con las exportaciones chinas de las cuales más del 51%, tuvieron una composición de alto y medio componente tecnológico, principalmente electrónicos y autopartes (Duran & Pellandra 2017). Este intercambio comercial ayudó al crecimiento de la región pero no como una estrategia de crecimiento a largo plazo.

Los principales países exportadores de América Latina hacia China son; Brasil, Chile y México, cuyas exportaciones en conjunto representaron el 70% de las exportaciones totales hacia China. ( CEPAL, 2016)

Una de las desventajas del intenso intercambio comercial  es la existencia de un déficit comercial  con  América Latina, el cual en 2017 ascendió  a 84,000 millones de dólares. Al inicio de la relación comercial se  tenía un equilibrio comercial, sin embargo a partir de 2011 presenta déficit debido a la disminución de importaciones chinas de materia prima han disminuido. Sin embargo hay países con los que se mantiene superávits en sus balanzas comerciales, como es el caso de Brasil, Chile y Venezuela, en contraste con México cuyo déficit comercial representa más de dos terceras partes con 65,115 mil millones de dólares, derivado e que solo el 1% de las exportaciones mexicanas tenían como destino China, mientras que el 18% de sus importaciones provienen de China (CEPAL, 2016)

A partir de 2008 China  ha pasado a otra etapa en la internacionalización de su economía,  la cual ya no se basa exclusivamente en el comercio, sino en el establecimiento de inversión extranjera directa (IED), los principales motores de esta inversión en América Latina son la búsqueda de mercados y recursos naturales.

Particularmente en América Latina a partir de 2007 la IED proveniente de china se es la se ha convertido en la segunda fuente  de inversión en la región. En la actualidad sus proyectos de infraestructura los realiza bajo la modalidad de proyectos llave en mano, lo cual significa que la tecnología, el financiamiento, el proyecto, los recursos humanos etc., están en manos de empresas chinas  y sin relación alguna con el aparato productivo del país en el cual se establece.  (Dussel, 2016)

Cuando comenzó a fluir de manera considerable  la IED china hacía América Latina,  en 2010  los principales receptores de inversión fueron; Colombia, Ecuador y Perú, para 2015 Los principales países receptores de esta inversión China en la región son: Brasil con 48.2%, Perú 18.2% y Argentina con 12.8% (Dussel, 2015)

Por otra parte, la IED de América Latina en China es muy poco debido a que los sectores en los que se concentran las empresas latinas internacionales son la industria  extractiva y manufacturas basadas en recursos naturales, se encuentra aún cerrado a la IED, en esa nación asiática aunado a que la IED latina en su mayor parte se dirige hacia países vecinos. Son pocos los casos de empresas latinas que han invertido en territorio chino por ejemplo; las manufactureras  brasileñas Marco polo y Embraer  y la chilena Molymet y las empresas mexicanas  Nemak productora de autopartes, Grupo Bimbo en industria de alimentos y Softek en tecnologías de la información. (Dussel, 2013)

China se ha convertido en una fuente de financiamiento internacional para la región; durante el periodo de  2010 a 2015 los prestamos chinos han alcanzado la cifra de 94 mil millones de dólares, en comparación con  los 156 mil millones de dólares que sumaron los préstamos de Banco Mundial, banco de Desarrollo  de América Latina (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los principales países receptores de estos préstamos son; Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina (OCDE, 2016)

A pesar del intercambio comercial entre China y América Latina, solo tiene un tratado de libre comercio con Perú.

  1. Conclusiones

El intercambio comercial ha permitido un crecimiento periódico de América Latina, al convertirse China en uno de los principales destino de sus exportaciones, sin embargo, uno de los inconvenientes es que el flujo de manufacturas chinas a la región ha provocado un proceso de desindustrialización, aunado a que la IED china se centra en proyectos que no generan encadenamientos productivos con la región.

Aunque inicialmente las exportaciones de materias primas provenientes de América Latina hacia Asia, contribuyeron al crecimiento económico de la región, esto no contribuye al crecimiento en el largo plazo, por lo cual es  necesaria la creación de proyectos productivos que permitan la elaboración de productos importados chinos.

América latina  debe disminuir su grado de dependencia de potencias exteriores, como base para su crecimiento y buscar aprovechar los acuerdos intrarregionales que se han hecho y de esta manera potencializar sus esfuerzos para lograr un mayor crecimiento y posicionarse como una región comercialmente  fuerte a nivel internacional,

La región debe aprovechar las ventajas naturales que tiene, con el objetivo de aumentar  sus exportaciones a China, para ello debe aplicar una serie de medidas para impulsar la producción con orientación hacia la exportación.

 

Bibliografía

Álvarez Medina María de Lourdes, Sepúlveda Reyes Elizabeth, (2006) “Reformas económicas, inversión extranjera directa y cambios en la estructura de la industria automotriz china (1980-2004), en Contaduría y Administración, 218, México

Bustelo Pablo (1999) “Resultados, Interpretaciones y Enseñanzas de la Reforma Económica en China (1978-1998), revista de  Comercio Exterior vol. 52 núm. 20, México

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2016), “Relaciones Económicas entre América Latina y el Cribe y China; oportunidades y desafíos”  Santiago de Chile

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2018), “explorando nuevos espacios de cooperación entre América Latina y el Caribe y China”,  Santiago de Chile

Duran Lima José, Pellandra Andrea, (2017), “la irrupción de China y su impacto en la estructura productiva de América Latina y El Caribe”, ONU y CEPAL  Santiago de Chile

Dussel Peters Enrique Coordinador (2015), “América Latina y el Caribe y China”, Economía comercio e inversión 2015.  Red Académica de América Latina China y el Caribe, México 2015

Dussel Peters Enrique Coordinador (2016) “América Latina y el Caribe y China”, Economía comercio e inversión 2016.  Red Académica de América Latina China y el Caribe, México 2017

Dussel Peters Enrique Coordinador (2017) “América Latina y el Caribe y China”, Economía comercio e inversión 2017.  Red Académica de América Latina China y el Caribe, México 2017

Dussel Peters Enrique (2013), “empresas mexicanas que invierten en China”         Boletín Informativo Technit. México

Dussel Peters Enrique (2015) “La inversión extranjera en América Latina; 10 casos de estudio”, Unión de Universidades Independientes de América Latina y el Caribe. México 2014.

Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), (2015), “Perspectivas Económicas para América Latina 2016. OCDE, ONU

 

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