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El cambio implica pérdida, incertidumbre, disuelve significados y…viola nuestros guiones. Bienvenidos a la era exponencial!

Blog El cambio implica pérdida, incertidumbre, disuelve significados y…viola nuestros guiones. Bienvenidos a la era exponencial!
El cambio implica pérdida, incertidumbre, disuelve significados y…viola nuestros guiones. Bienvenidos a la era exponencial!

El proceso de cambio es uno de los temas clave de la actualidad. En estos tiempos críticos, la necesidad de cambios organizacionales es una constante.  La adaptación a un ambiente en rápido flujo de cambio parece esencial para la supervivencia de una organización y crecimiento de su potencial.

 

En 1998, Kodak tenía 170.000 empleados y vendía el 85% de todas las fotos en papel a nivel mundial. En muy pocos años su modelo de negocio desapareció llevándola reinventar su negocio. ¿Cuántas fotografías ha impreso usted en el último año?

Nuevos conocimientos y tecnologías, fluctuantes condiciones económicas, cambio de realidades políticas, crecimiento de la interdependencia internacional, las presiones de la competencia, las demandas por la paz, la evolución de nuevos valores culturales incluso la posibilidad de un cambio del paradigma mayor, chocan constantemente a la organización, demandan adaptación, innovación, y en muchos casos, una total reorientación.

 

Las presiones por el cambio emergen además desde dentro de la organización como un “fermento” interior, como una implosión, por ejemplo: reorganización estructural, mejora de los productos, reducción de costos o recalificación del personal. Estas presiones no pueden ser ignoradas. En respuesta a estas realidades tanto externas como internas surgen  las teorías sobre el cambio, mayor entendimiento del proceso del cambio mismo y la tecnología del cambio. “Planeando el cambio”, “introduciendo el cambio” y “desarrollando estrategias de intervenciones para el cambio” son términos hoy extensamente usados.

 

La mayoría de compañías de automóviles, tal como hoy las conocemos, no existirán. Las compañías de autos tradicionales usan el enfoque evolutivo y solo mejoran los autos, mientras las compañías tecnológicas (Tesla, Google, Apple) tienen el enfoque revolucionario, y fabrican prácticamente “computadoras con ruedas”. Hablé con ingenieros de VW y Audi y están completamente aterrados por Tesla. ¿Usted sigue pensando que su “teléfono” saca fotos? Lo que debe saber que usted ya no tiene un teléfono en su mano…

Las organizaciones viven en el cambio aún en sus fases tempranas de desarrollo. Los programas de cambio se han caracterizado por un entusiasmo considerable, compromiso e involucramiento de sus miembros. Sin embargo, en nuestra experiencia, pocos programas han conseguido mantener el momentum inicial y algunos ni acabaron con los objetivos originales. Muchos se discontinuaron; otros continuaron a un ritmo menor. Por algún tiempo hemos observado estos esfuerzos tratando de entender el por qué y hemos arribado a una conclusión: “Cuando se inicia un programa de cambio quienes se involucran en él, piensan que en algún momento lo darán por concluido y podrán comenzar otro; que habrá un momento para una nueva decisión. La frustración aparece cuando jamás encuentran el gran hito que marque un final. Forma parte de la esencia del cambio el hecho de ser permanente”.

 

Todo cambio implica pérdida

Cada cambio en nuestra situación, punto de vista o conducta requiere dejar algo de lo que nos es familiar y predecible. Nuestras experiencias de pérdidas del pasado y cómo éstas se aceptaron e integraron a través de un proceso del luto determina la fortaleza y variedad de las emociones negativas almacenadas en el inconsciente, con el potencial amenazante de ser estimulado por temáticas similares en el presente. Algunas de las emociones y sentimientos típicamente asociadas con pérdidas son: el enojo, la culpa, el pesar, la sensación de soledad y de no tener contención, de no tener esperanza y, lo peor aún, de depresión.

El cambio es incertidumbre

Todo cambio requiere movernos desde lo conocido a lo desconocido. Nuestras experiencias del pasado son sorprendentemente ambiguas, y la forma en cómo estas experiencias fueron confrontadas e integradas, determina la variedad de las emociones negativas almacenadas en el inconsciente y cómo se estimularán potencialmente por un cambio similar en la actualidad. Algunas de las emociones y sentimientos típicamente asociadas con la incertidumbre son: el miedo, el pánico y la ansiedad.

Todo cambio disuelve significados

Todo cambio causa disolución de algún significado pasado, el que puede o no ser reemplazado por uno nuevo. Este aspecto de la identidad se relaciona con un sentimiento que hace a nuestras construcciones de la realidad. Nuestras experiencias del pasado con la pérdida de significado en nuestras vidas y las confrontaciones con el vacío, la nada, o el “no ser” determina la fortaleza y variedad de emociones que tenemos de reserva en el inconsciente, con el potencial de ser estimulado en forma amenazante por el cambio que se presente en la actualidad con características similares.

Algunas de las emociones y sentimientos típicamente asociados con la pérdida de significado son: la confusión, la ansiedad, la frustración, el fastidio, la apatía y la depresión.

El cambio viola nuestros guiones

Los guiones son planes de vida inconscientes que hacemos en la infancia en base a órdenes o directivas de nuestros padres u otras figuras de la autoridad (Berne). Estos mandatos u órdenes, a veces transmitidas no verbalmente, están basadas en emociones (usualmente reprimidas) tales como la vergüenza, la culpa y miedos de abandono, pérdida del amor, o el rechazo. Muchas de nuestras elecciones de vida fueron o están controladas por estos guiones, y nuestra conducta representa un esfuerzo consistente para conformar o revelarnos contra esas órdenes o contra quienes las crearon.

El entusiasmo por ser parte de un cambio de época y por estar en medio de un momento revolucionario -como cuando se dominó la agricultura, luego la industria y mucho más acá la genética aún en curso- es exponencial. En suma, cuando una situación nueva o nuestro propio desenvolvimiento nos lleva a hacer un cambio en nuestra construcción de la realidad (identidad, visión del mundo, filosofía de vida), hay una cierta necesidad de esperar y retener. Aceptar esa necesidad, moviéndose más allá de ella depende de nuestra construcción actual de la realidad, la fuerza de la carga negativa emocional en la que se basa, y nuestra habilidad para experimentar los sentimientos y las emociones que surgen al intentar soltarlo.

 

 

 

 

 

(*) El Dr. Roberto Vola-Luhrs es Licenciado en Recursos Humanos egresado de la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Ciencia Política. Socio co-fundador de Voyer Internacional. Académico en distintas universidades de Latinoamérica y reconocido conferencista en temas de su especialidad. Profesor invitado por la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, Business School. volaluhrs@gmail.com

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